Oportunidad Perdida
Colombia ha presentado un rezago a nivel Latinoamérica en cuanto a su potencial de crecimiento, y en la actualidad se encuentra en los últimos lugares de desempeño económico, con tasas cercanas a cero crecimiento sobre el PIB. En 2024 esta situación se profundizará y será sentida por todos los estamentos sociales de nuestro país.
Muchas son las causas de este rezago económico en Colombia: la inestabilidad política, la desconfianza para invertir en nuevos y viejos negocios, el descontento general, la incertidumbre generalizada y la pérdida de fe en nuestro propio destino que ha opacado el clima del crecimiento donde todos ganemos.
Nos hemos apartado como nunca antes de la expansión económica internacional, dejando pasar oportunidades que vienen ocasionalmente y que desaprovechamos irracionalmente, como es el caso del “Nearshoring“. Otros países del área, en especial México, lo está explotando al máximo recibiendo diariamente inversiones millonarias en todos los sectores de la economía, convirtiéndose en el país de América Latina con mayor inversión extranjera.
Otras sociedades con mayor visión y entereza, o tal vez claridad, ganan y acortan la distancia entre países en desarrollo, dejando a Colombia cada vez más lejos de lograr indicadores de crecimiento sostenibles, apartándose de un liderazgo regional. No hemos sido capaces de insertarnos como país en un escenario global y seguimos pensando que el mundo se acaba en Buenaventura o Cartagena.

Volvimos a enfrascarnos en peleas internas ideologizadas, peleas de poder, de clases sociales, peleas ambientales, peleas por la verdad, peleas por si somos indios, mestizos, negros o zambos, peleas por cualquier cosa que no contribuyen en nada al mejoramiento de la calidad de vida de todos los colombianos, que debería ser el objetivo primario de una sociedad unida en la búsqueda del bienestar para todos.
Si bien la igualdad para todos se vuelve un poco utópica y es aquí donde cualquier estado debe actuar priorizando y generando oportunidades, la libertad individual con el deseo de progreso es el que nos dará la llave de ser realmente artífices de nuestro propio destino, pujantes como sociedad y orgullosos de lo que somos dejando de mirarnos al ombligo e insertándonos a la comunidad global donde debimos ubicarnos hace ya rato.
Desde nuestra experiencia en TNK pensamos que el mejor camino para combatir el rezago económico en Colombia es la internacionalización de los negocios y salir, aunque sea difícil, a abrirnos a un espacio global que evite que miremos siempre hacia adentro como única opción.
Julio Alegría, Presidente de TNK
